Quienes pretendemos llevar un estilo de vida saludable, nos encontramos siempre en búsqueda de ingredientes deliciosos, sanos, apetitosos y fáciles de preparar.

Uno de estos alimentos, es sin duda alguna, el canónigo o lechuga silvestre, el cual se puede utilizar como principal componente de diferentes ensaladas o como complemento de otros platos.

Ahora bien, una vez que se mezcla con otras hierbas y hojas verdes, el valor nutritivo aumenta de manera directamente proporcional a la cantidad de plantas mezcladas.

En el caso particular de la ensalada de canónigos y rúcula, los beneficios para la salud son innumerables, pues hablamos de dos elementos sumamente nutritivos, reparadores y con la ventaja adicional, de mantener a raya el hambre, por más tiempo.

Los canónigos por una parte, son proveedores de minerales como potasio, hierro, fósforo, calcio y yodo; además son portadores de vitamina A y vitaminas B y C; mientras que la rúcula, es ampliamente conocida en el mundo culinario como la hierba anticancerígena.

 

Por otra parte, algunos expertos aseguran, que la combinación de estos dos tipos de hojas verdes, trabajan en conjunto como excelente alimento antioxidante, así que llegó el momento de sacar el mayor provecho a la naturaleza.

Si te has preguntado, ¿cómo puedo juntar estos dos elementos para hacer una ensalada que mitigue mi hambre sin aportar mayor cantidad de calorías a mi dieta? Pues aquí te coloco una receta sumamente fácil, la cual está dirigida a quienes se encuentran siguiendo algún régimen para adelgazar, aunque si se le realizan   algunos cambios, puede ser consumida por aquellos  que no están a dieta, pero llevan un modo de vida saludable

1.- Canónicos y rúcula

Ingredientes: rúcula, canónigos, 4 hojas de albahaca, 6 tomates cherry o bebés, 6 nueces, queso bajo en grasa, aceite de oliva, limón, sal, pimienta.

Coloca en un tazón, un buen puñado de hojas de rúcula y de canónigos. De ser posible, procura que sean orgánicos; de modo contrario, lávalos muy bien, a fin de evitar cualquier foco de contaminación y para evitar cúmulos de pesticidas.

Parte en mitades los tomates, y pica en trocitos pequeños el queso bajo en grasa,  agrégaselos a las hojas y prepara aparte un aderezo, a base de aceite de oliva, limón, sal, albahaca y  rocíalo sobre la mezcla.

Finalmente y a objeto de darle un poco de textura crujiente a la ensalada, agregar las nueces troceadas y revolver, para luego servir.

Si no quieres bajar de peso, pero te gusta la vida sana y cuidas tu organismo, sin llegar a los extremos, puedes, cambiar algunos ingredientes, como por ejemplo el queso bajo en grasas, por queso azul o parmesano.

También puedes cambiar las nueces por jamón serrano o tocineta crujiente y además, podrías consumir la ensalada como acompañante de alguna proteína, en lugar de consumirla como plato principal.

El punto  es variar los elementos de la ensalada, para que no te aburras de los sabores.

 

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